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Aunque la pandemia aún continúa y por lo menos en mí aún existe cierta incertidumbre en el cómo y de qué manera debería de retomar ciertas actividades de manera segura, al ya contar con un esquema completo de vacunación, este fin de semana se convirtió en uno de celebración en el que muchas personas decidieron asistir a fiestas y reuniones en las que los disfraces aparecieron por las vísperas de Halloween. 

Esta exposición constante a personas disfrazadas por medio de redes sociales, me hizo reflexionar mucho en torno a la relación que tenemos con los disfraces y en cómo estos, en la mayoría de los casos, están ligados con el consumismo y específicamente con la cultura del “usar y tirar”, también conocida como throwaway culture, pues aunque existen personas que utilizan prendas ya existentes en su guardarropa para armar un disfraz interesante sin necesidad de gastar, también existen personas que compran disfraces con la única finalidad de desecharlos después de utilizarlos en una sola ocasión.

Y pese a que no escribo esto con la intención de introducir una pizca más de ansiedad ecológica a esta fiesta, ni a nuestra vida diaria; no puedo evitar cuestionarme el cómo la sociedad de consumo nos ha acostumbrado a normalizar el comprar algo con la intención de utilizarlo solo en una ocasión, pues aunque se guarde el disfraz con el propósito de no desecharlo, las redes sociales nos han acostumbrado a esta idea de vernos diferentes siempre. Por lo que inconscientemente nos hemos mentalizado a que no podemos repetir el disfraz del año anterior, dejando estos disfraces, objetos y accesorios abandonados en el fondo del clóset, los cuales tal vez terminen en un basurero años después, cuando al fin aceptemos que no serán utilizados de nuevo y solo están tomando nuestro preciado espacio de almacenamiento.

Claro que aliento a las personas a experimentar, ser creativos y disfrazarse de la manera que más les plazca y les haga feliz, pues me parece cansado el dejar de lado la diversión por estar siempre intelectualizando y encontrando problemas en todas las actividades que realizamos. Pero al mismo tiempo, considero que escribo esto desde un lugar de concientización en el que considero importante preguntarnos qué es lo que sucederá con aquello que vestimos una vez que haya concluido la fiesta.

Algunas de las cosas que yo empezaré a realizar cuando necesite un disfraz son las siguientes.

  1. Buscar qué disfraces puedo armar con cosas que ya existen dentro de mi armario.
  2. En caso de que me falte algo para completar un disfraz, compraré prendas y accesorios que me sirvan como disfraz y que pueda seguir utilizando el resto del año. 
  3. Elegir disfraces en los que el punto de enfoque principal sea el maquillaje, los cuales puedan ser realizados con aquellos productos y prendas que ya tengo.
  4. En caso de crear algo desde cero, al ser diseñador de moda, procuraré diseñar inteligentemente y crear disfraces compuestos por diversas piezas que puedan volver a ser utilizadas de diversas maneras en mi vida diaria o en cualquier otro evento en el que se requiera disfraz.

No obstante, me parece importante el recordar que no hay soluciones concretas, ni respuestas correctas e incorrectas, pues la verdadera sustentabilidad es algo muy difícil de lograr ya que toda actividad humana tiene un impacto en el medio ambiente. Pero considero que un buen punto de inicio es el cuestionamiento y el llamado al cambio y a la acción, por lo que en realidad espero que estas y este texto los hayan ayudado a reflexionar y cambiar la manera en que se disfrazan durante todo el año, no solo en Halloween, pues no podemos continuar participando en la throwaway costume culture.

¡Happy Halloween!

 -BOP


Although the pandemic still continues and at least for me there is still some uncertainty about how and in what way should I safely resume certain activities, as I already have a complete vaccination scheme, this weekend became one of celebration in which many people decided to attend parties and gatherings in which the costumes made an appearance this Halloween.

This constant exposure to people wearing costumes through social media, made me reflect a lot about the relationship we have with costumes and how these, in most cases, are linked to consumerism and specifically to throwaway culture, because although there are people who use existing garments in their wardrobe to put together an interesting costume without having to spend any penny, there are also people who buy costumes with the sole purpose of discarding them after using them for a single occasion.

And although I am not writing this with the intention of introducing one more pinch of ecological anxiety to this party, or to our daily lives; I can’t help but wonder how consumer society has accustomed us to normalize buying something with the intention of using it only once, because even if the costume is kept in our closets in order to not throw it away, social media has accustomed us to this idea that we always have to present ourselves looking different. So unconsciously we have mentalized ourselves that we cannot repeat the costume that we wore on the previous year, leaving these costumes, objects and accessories abandoned in the back of the closet, which may end up in a dumpster years later, when we finally accept that they will not be used again and that they are just taking up our precious storage space.

Of course, I encourage people to experiment, be creative and dress up in a way that pleases them and makes them happy, because I find it tiring to put aside the fun by always intellectualizing and finding problems in all the activities we do. But at the same time, I believe that I am writing this from a place of awareness where I consider it important to ask ourselves what will happen to what we wear once the party is over.

Some of the things that I will start doing when I need a costume are the following:

  1. Find out what costumes I can put together with things that already exist in my closet.
  2. In case I am missing something to complete a costume, I will buy clothes and accessories that will serve as a costume but that I can also continue using for the rest of the year.
  3. Choose costumes in which the main focus point is makeup, which can be made with those products and clothes that I already own.
  4. In case of creating something from scratch, since I’m a fashion designer, I will try to design intelligently and create costumes made up of various pieces that can be reused in various ways in my daily life or in any other event where a costume is required.

However, it seems important to me to remember all of you that there are no concrete solutions, or correct and incorrect answers, since true sustainability is something very difficult to achieve since all human activity has an impact on the environment. But I think a good starting point is questioning our actions while we make a call for change, so I really hope that these ideas and this text have helped some of you to reflect and change the way that we all dress up throughout the year, not only on Halloween, as we cannot continue to participate in throwaway costume culture.

¡Happy Halloween!

 -BOP

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